Lecturas Divertidas

jueves, 27 de noviembre de 2025

Sem 34 - 28-11-25. 6to grado "A". Maestra Marisol. “Comprendemos textos para ser guardianes de nuestro planeta.”

 PROGRAMA DE REFORZAMIENTO DE COMPRENSIÓN

Título de la Sesión de Aprendizaje: Comprendemos textos para ser guardianes de nuestro planeta.”



PROPÓSITO:  Leeremos y comprenderemos textos usando aplicaciones y herramientas TIC


Lee la siguiente lectura:

Guardianes de la Tierra

En un pequeño pueblo rodeado de montañas verdes y ríos transparentes vivía Luna, una niña curiosa y observadora. Desde muy pequeña, Luna había sentido una conexión especial con la naturaleza. Le encantaba caminar por los senderos del bosque, escuchar el canto de las aves y observar cómo las mariposas revoloteaban entre las flores silvestres. Sin embargo, a medida que crecía, comenzó a notar cambios preocupantes en su entorno. Los ríos ya no eran tan limpios, los animales parecían alejarse y el clima se volvía cada vez más extraño.

Un día, mientras caminaba hacia la escuela, Luna vio algo que la entristeció profundamente: el río principal del pueblo estaba lleno de basura. Había botellas de plástico, envolturas de comida y hasta pedazos de metal flotando en el agua. Se quedó mirando fijamente, sintiendo un nudo en la garganta. Sabía que algo tenía que hacerse.

En la escuela, la profesora Martina explicó que lo que estaba ocurriendo era consecuencia del mal manejo de residuos. También les habló sobre la importancia de informarse adecuadamente, buscando datos confiables en fuentes como el Ministerio del Ambiente o instituciones científicas reconocidas. Luna quedó impactada al saber que gran parte del daño ambiental se podía evitar si las personas estuvieran mejor informadas.

Esa tarde, Luna tomó una decisión: quería ayudar a cambiar su realidad. Pero sabía que no podía hacerlo sola, así que pidió apoyo a sus amigos Mateo, Ana, Diego y Sol. Juntos formaron un grupo al que llamaron “Guardianes de la Tierra”. El primer paso fue investigar. Visitaron la biblioteca, leyeron artículos, vieron documentales educativos y revisaron páginas oficiales que compartían información clara sobre el cambio climático, la contaminación y el cuidado ambiental.

Mientras investigaban, descubrieron que pequeñas acciones podían generar grandes cambios. Por ejemplo, Mateo encontró que reciclar correctamente podía reducir considerablemente los residuos que llegaban al río. Sol aprendió que plantar árboles mejoraba la calidad del aire y ayudaba a estabilizar el suelo. Diego estudió cómo ahorrar agua podía evitar el desperdicio, y Ana investigó maneras de reducir el uso de plásticos. Luna, como líder, se encargó de verificar que toda la información que usaban proviniera de fuentes confiables.
Con el conocimiento adquirido, los niños empezaron a actuar. Organizaron campañas de limpieza del río, donde participaron estudiantes, padres y vecinos. Luego crearon carteles informativos que colocaron en lugares estratégicos del pueblo: la plaza, el mercado, la municipalidad y la escuela. Los carteles tenían mensajes como “No arrojes basura al río” o “Reduce, reutiliza y recicla”, acompañados de datos reales obtenidos de organismos ambientales.
Poco a poco, la comunidad empezó a reaccionar. Muchas familias comenzaron a separar sus residuos en casa. Otros se sumaron a las campañas de reforestación dirigidas por Sol. Incluso los comerciantes del mercado acordaron usar menos bolsas plásticas. Ver estos cambios llenó a Luna y a sus amigos de esperanza.

Pero el cambio más sorprendente ocurrió unos meses después. Los niños notaron que el río estaba más limpio, que regresaban algunos peces y que las aves volvían a cantar cerca del bosque. Aunque sabían que aún quedaba mucho por hacer, también comprendieron que sus acciones habían marcado una diferencia.

Un día, el alcalde del pueblo invitó al club “Guardianes de la Tierra” a una reunión especial. Quería felicitar a los niños por su dedicación e informarles que el pueblo celebraría anualmente el “Día del Cuidado Ambiental”, inspirado en su trabajo. Además, el municipio implementaría un programa oficial de reciclaje. Luna se sintió tan emocionada que casi no podía contener las lágrimas.
Semanas después, investigadores ambientales visitaron el pueblo para documentar la experiencia. Quedaron impresionados al ver cómo los niños podían explicar temas complejos como el cambio climático o la contaminación del agua usando información confiable. Luna explicó que para cuidar el planeta no bastaba con querer hacerlo; también era necesario aprender de fuentes fiables para tomar buenas decisiones.

El impacto del club fue tan grande que otras comunidades cercanas comenzaron a replicar las ideas de los “Guardianes de la Tierra”. Se formaron más clubes escolares, se organizaron talleres y se compartieron experiencias entre los pueblos. Luna comprendió entonces una gran verdad: cuando las personas se informan bien, actúan mejor.

Una tarde, sentada a la orilla del río que ahora volvía a brillar con vida, Luna escribió en su cuaderno una frase que se convertiría en el lema del club: “La Tierra nos da vida. Cuidarla es nuestra responsabilidad. Y la información confiable es nuestra mejor herramienta”.

Y así, Luna y sus amigos siguieron trabajando con entusiasmo, convencidos de que cada pequeño gesto podía construir un futuro más verde, más justo y más esperanzador para todos.



Lee la siguiente lectura y responde las preguntas de acuerdo a tu nivel en la hoja que te dé tu profesora.

Nivel 1





Nivel 2



Nivel 3



Desarrolla las lecturas por NIVEL en que te encuentras:

Nivel 1

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4

Nivel 2

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4

Nivel 3

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4


MUY BIEN EN CASA SIUE PRACTICANDO LA LECTURA.

Sem 34 - 28-11-25. 6to grado "F". Maestra Nancy. “Comprendemos textos para ser guardianes de nuestro planeta.”

 PROGRAMA DE REFORZAMIENTO DE COMPRENSIÓN

Título de la Sesión de Aprendizaje: Comprendemos textos para ser guardianes de nuestro planeta.”



PROPÓSITO:  Leeremos y comprenderemos textos usando aplicaciones y herramientas TIC


Lee la siguiente lectura:

Guardianes de la Tierra

En un pequeño pueblo rodeado de montañas verdes y ríos transparentes vivía Luna, una niña curiosa y observadora. Desde muy pequeña, Luna había sentido una conexión especial con la naturaleza. Le encantaba caminar por los senderos del bosque, escuchar el canto de las aves y observar cómo las mariposas revoloteaban entre las flores silvestres. Sin embargo, a medida que crecía, comenzó a notar cambios preocupantes en su entorno. Los ríos ya no eran tan limpios, los animales parecían alejarse y el clima se volvía cada vez más extraño.

Un día, mientras caminaba hacia la escuela, Luna vio algo que la entristeció profundamente: el río principal del pueblo estaba lleno de basura. Había botellas de plástico, envolturas de comida y hasta pedazos de metal flotando en el agua. Se quedó mirando fijamente, sintiendo un nudo en la garganta. Sabía que algo tenía que hacerse.

En la escuela, la profesora Martina explicó que lo que estaba ocurriendo era consecuencia del mal manejo de residuos. También les habló sobre la importancia de informarse adecuadamente, buscando datos confiables en fuentes como el Ministerio del Ambiente o instituciones científicas reconocidas. Luna quedó impactada al saber que gran parte del daño ambiental se podía evitar si las personas estuvieran mejor informadas.

Esa tarde, Luna tomó una decisión: quería ayudar a cambiar su realidad. Pero sabía que no podía hacerlo sola, así que pidió apoyo a sus amigos Mateo, Ana, Diego y Sol. Juntos formaron un grupo al que llamaron “Guardianes de la Tierra”. El primer paso fue investigar. Visitaron la biblioteca, leyeron artículos, vieron documentales educativos y revisaron páginas oficiales que compartían información clara sobre el cambio climático, la contaminación y el cuidado ambiental.

Mientras investigaban, descubrieron que pequeñas acciones podían generar grandes cambios. Por ejemplo, Mateo encontró que reciclar correctamente podía reducir considerablemente los residuos que llegaban al río. Sol aprendió que plantar árboles mejoraba la calidad del aire y ayudaba a estabilizar el suelo. Diego estudió cómo ahorrar agua podía evitar el desperdicio, y Ana investigó maneras de reducir el uso de plásticos. Luna, como líder, se encargó de verificar que toda la información que usaban proviniera de fuentes confiables.
Con el conocimiento adquirido, los niños empezaron a actuar. Organizaron campañas de limpieza del río, donde participaron estudiantes, padres y vecinos. Luego crearon carteles informativos que colocaron en lugares estratégicos del pueblo: la plaza, el mercado, la municipalidad y la escuela. Los carteles tenían mensajes como “No arrojes basura al río” o “Reduce, reutiliza y recicla”, acompañados de datos reales obtenidos de organismos ambientales.
Poco a poco, la comunidad empezó a reaccionar. Muchas familias comenzaron a separar sus residuos en casa. Otros se sumaron a las campañas de reforestación dirigidas por Sol. Incluso los comerciantes del mercado acordaron usar menos bolsas plásticas. Ver estos cambios llenó a Luna y a sus amigos de esperanza.

Pero el cambio más sorprendente ocurrió unos meses después. Los niños notaron que el río estaba más limpio, que regresaban algunos peces y que las aves volvían a cantar cerca del bosque. Aunque sabían que aún quedaba mucho por hacer, también comprendieron que sus acciones habían marcado una diferencia.

Un día, el alcalde del pueblo invitó al club “Guardianes de la Tierra” a una reunión especial. Quería felicitar a los niños por su dedicación e informarles que el pueblo celebraría anualmente el “Día del Cuidado Ambiental”, inspirado en su trabajo. Además, el municipio implementaría un programa oficial de reciclaje. Luna se sintió tan emocionada que casi no podía contener las lágrimas.
Semanas después, investigadores ambientales visitaron el pueblo para documentar la experiencia. Quedaron impresionados al ver cómo los niños podían explicar temas complejos como el cambio climático o la contaminación del agua usando información confiable. Luna explicó que para cuidar el planeta no bastaba con querer hacerlo; también era necesario aprender de fuentes fiables para tomar buenas decisiones.

El impacto del club fue tan grande que otras comunidades cercanas comenzaron a replicar las ideas de los “Guardianes de la Tierra”. Se formaron más clubes escolares, se organizaron talleres y se compartieron experiencias entre los pueblos. Luna comprendió entonces una gran verdad: cuando las personas se informan bien, actúan mejor.

Una tarde, sentada a la orilla del río que ahora volvía a brillar con vida, Luna escribió en su cuaderno una frase que se convertiría en el lema del club: “La Tierra nos da vida. Cuidarla es nuestra responsabilidad. Y la información confiable es nuestra mejor herramienta”.

Y así, Luna y sus amigos siguieron trabajando con entusiasmo, convencidos de que cada pequeño gesto podía construir un futuro más verde, más justo y más esperanzador para todos.



Lee la siguiente lectura y responde las preguntas de acuerdo a tu nivel en la hoja que te dé tu profesora.

Nivel 1





Nivel 2



Nivel 3



Desarrolla las lecturas por NIVEL en que te encuentras:

Nivel 1

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4

Nivel 2

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4

Nivel 3

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4


MUY BIEN EN CASA SIUE PRACTICANDO LA LECTURA.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Sem 34 - 27-11-25. 6to grado "D". Maestra Dámariz. “Comprendemos textos para ser guardianes de nuestro planeta.”

 PROGRAMA DE REFORZAMIENTO DE COMPRENSIÓN

Título de la Sesión de Aprendizaje: Comprendemos textos para ser guardianes de nuestro planeta.”



PROPÓSITO:  Leeremos y comprenderemos textos usando aplicaciones y herramientas TIC


Lee la siguiente lectura:

Guardianes de la Tierra

En un pequeño pueblo rodeado de montañas verdes y ríos transparentes vivía Luna, una niña curiosa y observadora. Desde muy pequeña, Luna había sentido una conexión especial con la naturaleza. Le encantaba caminar por los senderos del bosque, escuchar el canto de las aves y observar cómo las mariposas revoloteaban entre las flores silvestres. Sin embargo, a medida que crecía, comenzó a notar cambios preocupantes en su entorno. Los ríos ya no eran tan limpios, los animales parecían alejarse y el clima se volvía cada vez más extraño.

Un día, mientras caminaba hacia la escuela, Luna vio algo que la entristeció profundamente: el río principal del pueblo estaba lleno de basura. Había botellas de plástico, envolturas de comida y hasta pedazos de metal flotando en el agua. Se quedó mirando fijamente, sintiendo un nudo en la garganta. Sabía que algo tenía que hacerse.

En la escuela, la profesora Martina explicó que lo que estaba ocurriendo era consecuencia del mal manejo de residuos. También les habló sobre la importancia de informarse adecuadamente, buscando datos confiables en fuentes como el Ministerio del Ambiente o instituciones científicas reconocidas. Luna quedó impactada al saber que gran parte del daño ambiental se podía evitar si las personas estuvieran mejor informadas.

Esa tarde, Luna tomó una decisión: quería ayudar a cambiar su realidad. Pero sabía que no podía hacerlo sola, así que pidió apoyo a sus amigos Mateo, Ana, Diego y Sol. Juntos formaron un grupo al que llamaron “Guardianes de la Tierra”. El primer paso fue investigar. Visitaron la biblioteca, leyeron artículos, vieron documentales educativos y revisaron páginas oficiales que compartían información clara sobre el cambio climático, la contaminación y el cuidado ambiental.

Mientras investigaban, descubrieron que pequeñas acciones podían generar grandes cambios. Por ejemplo, Mateo encontró que reciclar correctamente podía reducir considerablemente los residuos que llegaban al río. Sol aprendió que plantar árboles mejoraba la calidad del aire y ayudaba a estabilizar el suelo. Diego estudió cómo ahorrar agua podía evitar el desperdicio, y Ana investigó maneras de reducir el uso de plásticos. Luna, como líder, se encargó de verificar que toda la información que usaban proviniera de fuentes confiables.
Con el conocimiento adquirido, los niños empezaron a actuar. Organizaron campañas de limpieza del río, donde participaron estudiantes, padres y vecinos. Luego crearon carteles informativos que colocaron en lugares estratégicos del pueblo: la plaza, el mercado, la municipalidad y la escuela. Los carteles tenían mensajes como “No arrojes basura al río” o “Reduce, reutiliza y recicla”, acompañados de datos reales obtenidos de organismos ambientales.
Poco a poco, la comunidad empezó a reaccionar. Muchas familias comenzaron a separar sus residuos en casa. Otros se sumaron a las campañas de reforestación dirigidas por Sol. Incluso los comerciantes del mercado acordaron usar menos bolsas plásticas. Ver estos cambios llenó a Luna y a sus amigos de esperanza.

Pero el cambio más sorprendente ocurrió unos meses después. Los niños notaron que el río estaba más limpio, que regresaban algunos peces y que las aves volvían a cantar cerca del bosque. Aunque sabían que aún quedaba mucho por hacer, también comprendieron que sus acciones habían marcado una diferencia.

Un día, el alcalde del pueblo invitó al club “Guardianes de la Tierra” a una reunión especial. Quería felicitar a los niños por su dedicación e informarles que el pueblo celebraría anualmente el “Día del Cuidado Ambiental”, inspirado en su trabajo. Además, el municipio implementaría un programa oficial de reciclaje. Luna se sintió tan emocionada que casi no podía contener las lágrimas.
Semanas después, investigadores ambientales visitaron el pueblo para documentar la experiencia. Quedaron impresionados al ver cómo los niños podían explicar temas complejos como el cambio climático o la contaminación del agua usando información confiable. Luna explicó que para cuidar el planeta no bastaba con querer hacerlo; también era necesario aprender de fuentes fiables para tomar buenas decisiones.

El impacto del club fue tan grande que otras comunidades cercanas comenzaron a replicar las ideas de los “Guardianes de la Tierra”. Se formaron más clubes escolares, se organizaron talleres y se compartieron experiencias entre los pueblos. Luna comprendió entonces una gran verdad: cuando las personas se informan bien, actúan mejor.

Una tarde, sentada a la orilla del río que ahora volvía a brillar con vida, Luna escribió en su cuaderno una frase que se convertiría en el lema del club: “La Tierra nos da vida. Cuidarla es nuestra responsabilidad. Y la información confiable es nuestra mejor herramienta”.

Y así, Luna y sus amigos siguieron trabajando con entusiasmo, convencidos de que cada pequeño gesto podía construir un futuro más verde, más justo y más esperanzador para todos.



Lee la siguiente lectura y responde las preguntas de acuerdo a tu nivel en la hoja que te dé tu profesora.

Nivel 1





Nivel 2



Nivel 3



Desarrolla las lecturas por NIVEL en que te encuentras:

Nivel 1

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4

Nivel 2

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4

Nivel 3

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4


MUY BIEN EN CASA SIUE PRACTICANDO LA LECTURA.

Sem 34 - 27-11-25. 6to grado "C". Maestro Ronil. “Comprendemos textos para ser guardianes de nuestro planeta.”

 PROGRAMA DE REFORZAMIENTO DE COMPRENSIÓN

Título de la Sesión de Aprendizaje: Comprendemos textos para ser guardianes de nuestro planeta.”



PROPÓSITO:  Leeremos y comprenderemos textos usando aplicaciones y herramientas TIC


Lee la siguiente lectura:

Guardianes de la Tierra

En un pequeño pueblo rodeado de montañas verdes y ríos transparentes vivía Luna, una niña curiosa y observadora. Desde muy pequeña, Luna había sentido una conexión especial con la naturaleza. Le encantaba caminar por los senderos del bosque, escuchar el canto de las aves y observar cómo las mariposas revoloteaban entre las flores silvestres. Sin embargo, a medida que crecía, comenzó a notar cambios preocupantes en su entorno. Los ríos ya no eran tan limpios, los animales parecían alejarse y el clima se volvía cada vez más extraño.

Un día, mientras caminaba hacia la escuela, Luna vio algo que la entristeció profundamente: el río principal del pueblo estaba lleno de basura. Había botellas de plástico, envolturas de comida y hasta pedazos de metal flotando en el agua. Se quedó mirando fijamente, sintiendo un nudo en la garganta. Sabía que algo tenía que hacerse.

En la escuela, la profesora Martina explicó que lo que estaba ocurriendo era consecuencia del mal manejo de residuos. También les habló sobre la importancia de informarse adecuadamente, buscando datos confiables en fuentes como el Ministerio del Ambiente o instituciones científicas reconocidas. Luna quedó impactada al saber que gran parte del daño ambiental se podía evitar si las personas estuvieran mejor informadas.

Esa tarde, Luna tomó una decisión: quería ayudar a cambiar su realidad. Pero sabía que no podía hacerlo sola, así que pidió apoyo a sus amigos Mateo, Ana, Diego y Sol. Juntos formaron un grupo al que llamaron “Guardianes de la Tierra”. El primer paso fue investigar. Visitaron la biblioteca, leyeron artículos, vieron documentales educativos y revisaron páginas oficiales que compartían información clara sobre el cambio climático, la contaminación y el cuidado ambiental.

Mientras investigaban, descubrieron que pequeñas acciones podían generar grandes cambios. Por ejemplo, Mateo encontró que reciclar correctamente podía reducir considerablemente los residuos que llegaban al río. Sol aprendió que plantar árboles mejoraba la calidad del aire y ayudaba a estabilizar el suelo. Diego estudió cómo ahorrar agua podía evitar el desperdicio, y Ana investigó maneras de reducir el uso de plásticos. Luna, como líder, se encargó de verificar que toda la información que usaban proviniera de fuentes confiables.
Con el conocimiento adquirido, los niños empezaron a actuar. Organizaron campañas de limpieza del río, donde participaron estudiantes, padres y vecinos. Luego crearon carteles informativos que colocaron en lugares estratégicos del pueblo: la plaza, el mercado, la municipalidad y la escuela. Los carteles tenían mensajes como “No arrojes basura al río” o “Reduce, reutiliza y recicla”, acompañados de datos reales obtenidos de organismos ambientales.
Poco a poco, la comunidad empezó a reaccionar. Muchas familias comenzaron a separar sus residuos en casa. Otros se sumaron a las campañas de reforestación dirigidas por Sol. Incluso los comerciantes del mercado acordaron usar menos bolsas plásticas. Ver estos cambios llenó a Luna y a sus amigos de esperanza.

Pero el cambio más sorprendente ocurrió unos meses después. Los niños notaron que el río estaba más limpio, que regresaban algunos peces y que las aves volvían a cantar cerca del bosque. Aunque sabían que aún quedaba mucho por hacer, también comprendieron que sus acciones habían marcado una diferencia.

Un día, el alcalde del pueblo invitó al club “Guardianes de la Tierra” a una reunión especial. Quería felicitar a los niños por su dedicación e informarles que el pueblo celebraría anualmente el “Día del Cuidado Ambiental”, inspirado en su trabajo. Además, el municipio implementaría un programa oficial de reciclaje. Luna se sintió tan emocionada que casi no podía contener las lágrimas.
Semanas después, investigadores ambientales visitaron el pueblo para documentar la experiencia. Quedaron impresionados al ver cómo los niños podían explicar temas complejos como el cambio climático o la contaminación del agua usando información confiable. Luna explicó que para cuidar el planeta no bastaba con querer hacerlo; también era necesario aprender de fuentes fiables para tomar buenas decisiones.

El impacto del club fue tan grande que otras comunidades cercanas comenzaron a replicar las ideas de los “Guardianes de la Tierra”. Se formaron más clubes escolares, se organizaron talleres y se compartieron experiencias entre los pueblos. Luna comprendió entonces una gran verdad: cuando las personas se informan bien, actúan mejor.

Una tarde, sentada a la orilla del río que ahora volvía a brillar con vida, Luna escribió en su cuaderno una frase que se convertiría en el lema del club: “La Tierra nos da vida. Cuidarla es nuestra responsabilidad. Y la información confiable es nuestra mejor herramienta”.

Y así, Luna y sus amigos siguieron trabajando con entusiasmo, convencidos de que cada pequeño gesto podía construir un futuro más verde, más justo y más esperanzador para todos.



Lee la siguiente lectura y responde las preguntas de acuerdo a tu nivel en la hoja que te dé tu profesora.

Nivel 1





Nivel 2



Nivel 3



Desarrolla las lecturas por NIVEL en que te encuentras:

Nivel 1

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4

Nivel 2

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4

Nivel 3

1. Lectura 1

2. Lectura 2

3. Lectura 3

4. Lectura 4


MUY BIEN EN CASA SIUE PRACTICANDO LA LECTURA.

Sem 34 - 27-11-25. 4to grado "A". Maestra Yolanda . Leemos diversos tipos de textos y reforzamos lo aprendido.

 Título de la Sesión de Aprendizaje:

 Leemos diversos tipos de textos y reforzamos lo aprendido.

                          


PROPÓSITO: Leeremos distintos tipos de textos, analizamos y desarrollamos utilizando los entornos virtuales.


Lee y desarrolla las actividades: 

El universo, algo extraordinario

El universo es todo lo que existe: planetas, estrellas, galaxias, asteroides, cometas, polvo, gas y hasta la energía que no podemos ver. Se formó hace aproximadamente 13 800 millones de años gracias a una gran explosión llamada Big Bang, que dio origen al espacio, el tiempo y toda la materia que conocemos.

Dentro del universo existen miles de millones de galaxias, que son enormes conjuntos de estrellas, planetas y otros cuerpos celestes. Nuestra galaxia se llama Vía Láctea, y tiene forma de espiral. En uno de sus brazos se encuentra nuestro Sistema Solar, que está formado por el Sol y ocho planetas que giran a su alrededor.

 

El Sol es una estrella muy importante para nosotros porque nos da luz y calor. Sin él, la vida en la Tierra no sería posible. La Tierra, nuestro hogar, es el tercer planeta desde el Sol y es el único que tiene agua líquida, aire respirable y condiciones para que los seres vivos puedan existir.

Además de los planetas, en el universo encontramos asteroides (rocas espaciales de diferentes tamaños), cometas (cuerpos de hielo y polvo que dejan una cola brillante al acercarse al Sol) y satélites naturales, como la Luna, que acompaña a la Tierra y provoca fenómenos como las mareas.

 

El universo es tan grande que aún no logramos conocerlo por completo. Para estudiarlo, los científicos utilizan telescopios, naves espaciales y sondas que viajan muy lejos. Gracias a estos avances, aprendemos cada día algo nuevo sobre los planetas, las estrellas y los misterios del espacio. Aunque queda mucho por descubrir, cada investigación nos ayuda a entender mejor el lugar que ocupamos en el universo.

 

                                                                                       R.and.Y


Luego se les indica que resolverán fichas de comprensión de la lectura por niveles.



      NIVEL 1




NIVEL 2




       NIVEL 3

Luego, lee las siguientes lecturas de acuerdo al grupo que te encuentras:




Lee las siguientes lecturas:


GRUPO 1.

martes, 25 de noviembre de 2025

Sem 34 - 26-11-25. 4to grado "D". Maestro Yan . Leemos diversos tipos de textos y reforzamos lo aprendido.

 Título de la Sesión de Aprendizaje:

 Leemos diversos tipos de textos y reforzamos lo aprendido.

                          


PROPÓSITO: Leeremos distintos tipos de textos, analizamos y desarrollamos utilizando los entornos virtuales.


Lee y desarrolla las actividades: 

El universo, algo extraordinario

El universo es todo lo que existe: planetas, estrellas, galaxias, asteroides, cometas, polvo, gas y hasta la energía que no podemos ver. Se formó hace aproximadamente 13 800 millones de años gracias a una gran explosión llamada Big Bang, que dio origen al espacio, el tiempo y toda la materia que conocemos.

Dentro del universo existen miles de millones de galaxias, que son enormes conjuntos de estrellas, planetas y otros cuerpos celestes. Nuestra galaxia se llama Vía Láctea, y tiene forma de espiral. En uno de sus brazos se encuentra nuestro Sistema Solar, que está formado por el Sol y ocho planetas que giran a su alrededor.

 

El Sol es una estrella muy importante para nosotros porque nos da luz y calor. Sin él, la vida en la Tierra no sería posible. La Tierra, nuestro hogar, es el tercer planeta desde el Sol y es el único que tiene agua líquida, aire respirable y condiciones para que los seres vivos puedan existir.

Además de los planetas, en el universo encontramos asteroides (rocas espaciales de diferentes tamaños), cometas (cuerpos de hielo y polvo que dejan una cola brillante al acercarse al Sol) y satélites naturales, como la Luna, que acompaña a la Tierra y provoca fenómenos como las mareas.

 

El universo es tan grande que aún no logramos conocerlo por completo. Para estudiarlo, los científicos utilizan telescopios, naves espaciales y sondas que viajan muy lejos. Gracias a estos avances, aprendemos cada día algo nuevo sobre los planetas, las estrellas y los misterios del espacio. Aunque queda mucho por descubrir, cada investigación nos ayuda a entender mejor el lugar que ocupamos en el universo.

 

                                                                                       R.and.Y


Luego se les indica que resolverán fichas de comprensión de la lectura por niveles.



      NIVEL 1




NIVEL 2




       NIVEL 3

Luego, lee las siguientes lecturas de acuerdo al grupo que te encuentras:




Lee las siguientes lecturas:


GRUPO 1.